Monstruos que retozan en este sitio:

viernes, 4 de mayo de 2012

blanco y negro

Tenía miedo de despertar y no encontrar diferencias.

Un día amanecer siendo la oscura mujer que la atormentaba durante el descanso.
Se miraba en el espejo y se comparaba con ella. Se descubrió varias veces usando posturas que no coincidían con lo que era.
-Te estas poniendo vieja y patética- se susurró una vez y dejó pasar al cambio, le dio la bienvenida a su vida sonora y diarreicamente (las modificaciones le traían trastornos nefastos a sus intestinos).
Esa mañana tomó una pantufla y le pegó de lleno en la cara a su marido que dormía y salió gritando:
-Nunca más me dominarás, soy una mujer que desde hoy rompe el yugo que la tiene atada a cualquier forma de condicionamiento impuesto por la sociedad, ya no estoy casada con vos, ya no te pertenezco, me voy- y dejó al pobre hombre, que nunca le había levantado la voz ni para pedir auxilio, con una mano apretándose el pecho y con la otra sosteniéndose la cara enrojecida.
De la pobreza pasó a la miseria.
Se construyó una tapera en medio del monte y sobrevivió resucitando un lado salvaje que ignoraba poseer.
Su mujer oscura y alienada dejó de torturarla en sueños, había cumplido con lo que pedía aquel personaje y al romper lazos y bajar a un nivel básico en la evolución se había mimetizado con ella dando lugar a un vacío que debería llenar con la mujer que se forjaría de la nada.
Se las arregló como mejor pudo, gritando de impotencia durante las noches, pidiendo a gritos una paz que no logró hallar en la casa, ni en el monte, ni en la soledad de su nueva vida.
Así fue como comenzó a soñar con la mujer que había sido.
Se despertaba intentando abrazar a su hombre o tratando de tomar un espejo para realizar su antiguo ritual de belleza.
La bestia que saliera de sus sueños y se apropiara de ella la dominaba durante el día, no hubo otra salida que enfrentarla en sueños.
Al séptimo mes lo hizo.
Se encontraron una noche frente a frente, la mujer delicada, frágil, bonita, iluminada entre rubores y adornos, y la otra: básica, brutal, intolerante, primitiva, sin rituales ni lazos, libre... tan libre que ardía como un hierro candente en el centro del pecho.
La lucha feroz duró las noches de tres meses, finalizados estos regresó a su hogar.
Encontró a su hombre sentado en la mesa, tomando una taza de té.
No dijo nada, entró, le dio un beso, se bañó y reapareció, pulcra, vestida, pintada, adornada con sus mejores accesorios y se sentó a su lado.
El hombre, acostumbrado a los desvaríos de su mujer, sonrió complacido y le tocó la cabeza.
La bestia saltó y con un grito salvaje lo atacó dejándolo semi inconsciente tirado en el piso, cuando la furia cedió se alisó las arrugas del vestido y se sentó nuevamente para terminar de tomar el té que él había dejado.
Los riesgos de un pacto estaban bañaditos y perfumados sentados a la mesa, cruzando las piernas, limándose las uñas. Las dos mujeres, incapaces de vencerse una a la otra, ¡habían decido convivir en un solo frasco!

12 comentarios:

Anónimo dijo...

mmmmmmm muy bonitoooo el poemaaaaa.......

Torcuato dijo...

Es impresionante, Diana.
Lo que siente esta mujer es normal. Vivimos una mentira muy pulida y trabajada que nos ha hecho, a nosotros y a nuestros antepasados, no saber en que dirección movernos, con quien ni como vivir.
Podrías desarrollar este micro hasta convertirlo en una novela.
Besos.

peregrino dijo...

¡Me encantó SombrasEscarchadas, hasta el toque del té me pareció una genialidad...!!! Concuerdo con que puede dar para una novela... ¡A atreverse...!!!
p/d Prepárate mañana aparecerá "Cuarta baldosa..." Un abrazo

Bee Borjas dijo...

Asombroso!!! Y de temer! Porque es algo que subyace y no se puede adivinar (lo digo por el marido y las personas que la rodean)
Acaso usted intenta hacerle sombra al Stephen King???? Genial, morocha! Adhiero con fervor a la moción de convertir este texto en una posible novela.
Besos embrujados, Santiqgo querido!

Little Moon dijo...

Hola escarcha , eso en mi país es decir que esta mujer tiene doble personalidad , un relato aterrador , muy bueno besos de Lm.

Enmascarado dijo...

¡Claro y la toma con el marido! Esta pobre está como un cencerro...y yo quejándome de la mía.
Buen texto escarcha.

Besitos.

Patricia Nasello dijo...

Creo, Escarcha, que reflejás en tu cuento la lucha de todos. Aunque no nos guste reconocerlo. Aunque tengamos (o pensemos tener) a nuestra bestia, nuestros instintos, bajo dominio. Todos los días, el más civilizado de nuestros nietos y el más primitivo de nuestros abuelos nos enfrentan desde el espejo.
Tal como le sucede a tu protagonista.
Como toda gran cuentista, tras la metáfora mostrás la vida.

Bravo, mi admirada amiga!!!!

Shorby dijo...

Me encantó ese último arrebato, de salir arreglada y demás y atacar del tirón =)

Besotes

chalyvera@gmail.com dijo...

La menopausia es algo terrible para algunas feminas.


Besos

la MaLquEridA dijo...

Espeluznante, esa doble personalidad.

LA ZARZAMORA dijo...

Algo de Stevenson tiene este relato.
Siempre andamos entre esos polos opuestos.
El equilibrio consiste tan solo en que ninguno llegue a dominar al otro.

Es tan bueno como todo lo que acostumbras a regalarnos.

Un beso.

Carlobito dijo...

Muy bueno, me hizo recordar esa sensación de miedo que a veces me embarga cuando siento que algo dentro de mi no está contento con la realidad... la rol que nos impone la sociedad es demasiado artificial, frágil... y la sed libertad es demasiado fuerte.

Besos querida amiga.

p.s. prefiero no hacer promesas de retorno que no podré cumplir, por más que trato no puedo encontrar tiempo... te extrañé mucho amiga... quiero organizar mejor mi vida, para no descuidar las cosas que me gustan.

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