Monstruos que retozan en este sitio:

domingo, 15 de septiembre de 2013

La linterna

No llegué a meterme debajo de la cama, me apuré en cuanto escuché los pasos y la respiración dificultosa. Sabía que vivía conmigo porque veía sus talones cuando se alejaba, sus pies cuando se acercaba, escuchaba sus aullidos algunas noches. No quería verla, me aterraba el sólo hecho de algún día conocer su rostro y no poder dormir más.
No llegué hasta la cama y me escondí tras la puerta con tanta mala suerte que choqué una pequeña mesita y la linterna que estaba ahí para espiar ruidos en la oscuridad, cayó prendiéndose. El haz de luz iluminaba el piso y me apresuré a buscar la manera de apagarla, pero no lo hacía, se había encaprichado en mantenerse prendida, dándome claridad y conocimiento, no quería verla aparecer en su rango de luz, no quería que el humano que dormía en la cama, noche tras noche, tuviera forma. Prefería tener pesadillas con sus ronquidos y sus pies, y no con sus ojos vivos, descubriéndome. La linterna no se apagaba y ante los pasitos apresurados terminé pateándola: el haz de luz podía descubrir su rostro demoledor, o mi presencia aterrada.
El caprichoso objeto fue a parar debajo de la cama, iluminando el zapato viejo y olvidado donde descansaba desde tiempos inmemoriales y el brazo de la humana no sólo agarró la linterna, sino que sacó mi hogar y lo tiró a la basura. Cerré los ojos para no verla, no me importaba si la luz me delataba y sus aullidos me destrozaban la cordura, cerré los ojos y dejé de respirar hasta que sentí la calma que sigue al descanso del humano.

Después del incidente con la linterna, duermo bajo su colchón. A veces se despierta inquieta, he llegado a la conclusión de que algo causa su temor nocturno y eso aumenta mi paranoia. ¿Qué habrá en la pieza que la asusta tanto? ¿Un monstruo acechará tras las paredes intentando que la linterna no se prenda para ser descubierto? Tengo tanto miedo que decidí cambiar mi lugar de descanso, desde esta noche me filtraré debajo de sus sábanas e intentaré dormir a su lado.

7 comentarios:

Peregrino dijo...

Por cierto, determinadas veces es preferible no ver... Es muy bueno volver a leerte, tal como te había expresado se te extraña. Muy bueno. Abrazo

Bee Borjas dijo...

Uyyyyyyyyyyyyy!!! Y encima llueve en Buenos Aires! Historia para el infarto. Y la vuelta de tuerca del final! Diana, esa manera de tejer la telaraña y luego Zácate! el golpe final!
A Hollywood, morocha!!! Con tu permiso me lo llevo para la Secta. Los sectarios van a estar agradecidos.
Besos embrujados!
P/D: Te dije que el acento que tenés cuando hablás es una ternurita? Mirámela a la Escarcha, yo que me la imaginaba con el vozarrón de Adriana Varela... ;-)

César Augusto Pacheco (Rashek) dijo...

Pero que bueno el cambio de punto de vista, por favor!! ¿Quién es la víctima y quién el victimario, verdad? Yo, un aracnofóbico terrible, comenzaría a gritar: ¡A ti, maldita araña es a quien le tengo miedo! (Porque a mi se me ocurre que es una araña... otro que piense lo que sus miedillos le dicten.) Si al final hasta me terminó dando lástima el pobre bicho... Una genialidad Diana. Y van... Abrazos enormes.

FLOR dijo...

Hola Escarcha , bienvenida sea tu vuelta , ya que yo me marche de vacaciones y regrese el jueves pasado creo , y mira con lo que me encuentro , yo creo que también soy algo neurotica , ya que con eso de que a mi las cucarachas medan terror , creo que yo no dormire hoy , si es que se trata de ese pobre vicho o es algo peor , en fin que me gusto mucho tu relato , porcierto en mi ultimo relato de la morgue lo escribi el día 10 de septiembre lleva por nombre "El relatista radiofonico" , te lo digo por si quieres leerlo , ya que es un homenaje a un gran amigo mio y tuyo también , te deseo una feliz tarde , besos de Flor.

chalyvera@gmail.com dijo...

Ain esas pequeñas cosas que tememos siempre.

Me alegra saberte de vuelta


Besos

Shorby dijo...

A veces mejor no ver!
Me encantó, como siempre =)

Besotes

MIMOSA dijo...

Guauuuu Diana!!!!
Es curioso ver la historia desde el otro ángulo...¿pueden también esos seres sentir terror de los humanos??? Pues si no lo tienen...deberían!!!

Leernos nuevamente...es como si el tiempo no hubiese pasado, como si hubiese existido una cadencia, un pequeño salto...Me alegra saber que sigues ahí, que sigues guerreando!!!

Un inmenso abrazo!!!!

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