Monstruos que retozan en este sitio:

martes, 5 de junio de 2012

Despedida



Llegaba y me sentaba a observarla, no podía contestar a sus cuestionamientos por más que su desesperación fuera nítida y emanara violetas furiosos por el iris. No podía responder, ni volver a racionalizar sobre situaciones que ya no estaban a mi alcance.
Sé que le decían que debía dejarme marchar... pero lo que pocos comprendían es que no era ella quien me llamaba, sino yo el que no podía irme sin visitarla en sus sueños.
No podía seguir sin contemplar sus rasgos, sin rememorar los momentos pasados. Era el vestigio de vida que me quedaba, el único nexo con lo que había sido.
Me esperaban desmaterializaciones, fusiones, metamorfosis que nadie imaginó.
La desesperación a la que se sometía cuando me veía sentado frente a ella, en silencio, más su alegría y su tristeza, formaban un combo de energía que me ayudaba en la tarea de saltar al siguiente plano.
Me reprochaba que la mirara y no le dijera lo que sentía. Me recriminaba ausencias, despertaba llorando y se tapaba con las sábanas formando un capullo en donde se escondía en posición fetal.
No puedo afirmar que sentía tristeza.
En cierta manera me quedé complacido: todo su dolor, esa despedida en cuentagotas, me aseguraban que un eco de mis días quedarían en su memoria.
Cuando me sentí seguro, con el último vestigio de humanidad le bese la frente como cuando era una niña y le dije adiós. Pude ver su sonrisa antes de saltar.

13 comentarios:

Shorby dijo...

Me ha entancado, aunque la historia me ha parecido tristona, lo dicho =)

Besotes

chalyvera@gmail.com dijo...

Pensar que algunos sueños se hacen realidad...


Besos

Enmascarado dijo...

Entiendo que por fin la dejó en paz, la paz sana de quién tiene que vivir su propia vida y enterrar recuerdos.

Un abrazo

Bee Borjas dijo...

Este texto me hizo recordar a mi papá. Hace menos de un año tuve un sueño, y recién allí sentí que ambos nos despedíamos de verdad. La pena sigue intacta, pero te juro que sentí que debía dejarlo ir...
Un beso enorme, mi amiga!!!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Que bien reflejas lo difícil que es dejar ir, Escarcha!

Un micro de clima denso por la cantidad de sentimientos que contiene, intimista, conmovedor.

Gran trabajo.

Un abrazo,

peregrino dijo...

La última despedida, la más difícil, aquellas a los que muchos hacen referencia pero poco pueden referir..¡Muy bien logrado amiga! Felicitaciones.....!!!!!!

MORGANA dijo...

Me he sentido totalmente identificada con tu genial texto,Escarcha.
Una dolorosa despedida que ,aunque duele ,debe realizarse.
Un millón de besos.

la MaLquEridA dijo...

Esas despedidas no se dan, el adiós definitivo nunca llega, siempre se queda un vestigio en la memoria.

Patricia Nasello dijo...

Me ha emocionado, Diana: es bellísimo.
Ojalá tengas razón, amiga. Ojalá.

Un beso admirado

MIMOSA dijo...

Cierto es que muchos se resisten a marchar, como tan cierto, que otros tantos lo hacen de soltar. Ese momento crucial, de una despedida definitiva... DUELE.

Hay veces que logras dejarme K.O.; en 33!

Muy bueno, corto, conciso, con corazón y pensamiento.

Muchos, muchooooosssss besooooossssss!!!!!

Gala dijo...

Que dificil es soltar amarras, pero que necesario al tiempo.
Las despedidas nunca fueron buenas, a mi personalmente no me gustan, prefiero pensar que en otro momento estaré cerca de esa persona que se aleja... aunque sea en el pensamiento.

No me gusta la palabra adiós, ni me gusta soltar amarras y dejar que las personas a las que quiero se alejen de mi vida...

Lo que si me gusta es venir de nuevo a tu casa.
Quiero agradecerte que estuvieras en la mia estas semanas de absoluta ausencia... me ha costado un poco tomar las riendas, pero ya estoy aqui de nuevo para dar guerra.
Ahora a poquitos iré poniendome al dia de vuestras letras.

De momento te dejo mis besitos, mediterráneos.

LA ZARZAMORA dijo...

Cuando nos aferramos a algo siempre es más difícil soltarlo.
Y las despedidas forman parte intrínseca de nosotros, lo queramos o no.
Los recuerdos atenúan la ausencia y el olvido se ocupa del resto.

Un beso, Escarcha.

Y gracias por pasarte todo este tiempo.

Carlobito dijo...

La muerte, me cuesta tanto verla como algo más que un apagón definitivo... cuando perdí a mi madre sentí que todo hubiera sido más fácil si sería creyente.

Me resultó un poco sádica la despedida, me parece que más que recuerdos dejaron un trauma o quizás inclusive locura.

El final me pareció que podía ser interpretado de dos maneras, la que mi mente tendió a ver fue que la que saltaba era la chica, sonriendo por la locura... (me mente es un poco torcida, espero no haberle arruinado el drama a nadie)

Un abrazo fuerte querida.

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