Monstruos que retozan en este sitio:

lunes, 16 de abril de 2012

Dicotomía

Prendió un par de velas negras, se sentó en el piso y tras permanecer unos minutos, realizando un llamado mental, apareció. Se sentó frente a ella y al ver que ésta no abría los ojos, aplaudió, sobresaltándola.
-Te estabas quedando dormida.
-Demoraste.
-Estaba cagando.
-¡Asqueroso!
Él la miró sin cambiar la mirada apacible.
-¿Por qué las velas negras?
-Creaban un clima especial- respondió ella y los dos quedaron unos segundos, en silencio, contemplándolas.
La mujer fue la que rompió el encanto.
-Tengo una amiga que me preocupa, está atravesando momentos difíciles, creo que uno de tus hermanos podría estar jugando con sus días y complicándole todo. Ve a verla, si hay alguno, expúlsalo. No quiero verla triste, ni cansada.
Primero se entretuvo quemándose la yema de los dedos con la llama de la vela, que ante el contacto con la densidad desconocida, chisporroteaba dejando en el ambiente olor a cuero quemado, luego la apagó apoyándola en la encía que cubría el 40% de un colmillo que partía desde el maxilar inferior, dejaba su marca en el labio superior y casi perforaba la punta de la oscura nariz puntiaguda.
Partió cantando bajito, con la dirección anotada en el antebrazo.
La casa de la amiga estaba oscura, todos dormían.
Se paseó tranquilo, buscando debajo de la mesa, detrás de los cuadros, en la ducha, dentro de la heladera, por los costados de las cubeteras de hielo. Nada.
Cuando entró a su dormitorio los vio. Había dos jugando a las cartas, sentados uno a cada lado de la mujer que intentaba despertarse de una pesadilla.
No eran malos, simplemente traviesos. Les chistó y con un ademán les ordenó que se fueran. Los dos se ofuscaron, pegaron unas cuantas patadas al colchón y se golpearon un par de veces la cabeza en las paredes, dejando pequeñas grietas que nadie percibiría en mucho tiempo, y luego se fueron no sin antes destaparla y morderle los pies.
Cuando la habitación estuvo tranquila, se acercó. La mujer seguía luchando en su pesadilla y él comprendió el problema. Se sentó a sus pies y sacudiéndose se libró de la escarcha que le tapaba las orejas, con las garras se rasgó la piel y con la punta de las uñas comenzó a pelarse, develando un ser cálido y transparente. Las dualidades no tenían porque estar en distintos seres, las dicotomías enriquecían los seres intangibles y cada uno estaba preparado para la ocasión. Cuando se sintió cálido se acostó junto a ella y la abrazó.
El problema era tan simple que a un mortal que busca explicaciones encriptadas, le costaba distinguirlo: la mujer con hijos, con obligaciones, con tristezas, con alegrías, con cansancio, rabia, dolor, compasión, pasión... le hacía falta el calor de un abrazo de niña. Se acurruco junto a ella, se desplegó en su pecho y la mujer comenzó a soñar que tenía siete años y se hamacaba despreocupada, en la plazoleta de la esquina de su casa. Sonrió y tres pequeños demonios que se escondían entre las prendas de invierno quedaron derretidos formando un pequeño charco de agua salada.

10 comentarios:

Bee Borjas dijo...

Sinceramente Diana, este relato es uno de los mejores que te he leído. La concepción de un sólo SER que puede oscilar y formar parte de un todo y actuar de acuerdo a las circunstancias.
Y además reforzado con la dicotomía de la mujer con responsabilidades que sin duda nunca deja de ser la niña de la infancia...
Guauuuuuu!!! Estoy fascinada!
Gran trabajo, mnorocha!
De corazón: FELICITACIONES!!!
Besos embrujados!

peregrino dijo...

Concuerdo totalmente con Bee, para mi es el mejor relato que he leído de ti...!!! Muy bueno, muy bueno...!!! Felicitaciones...!!!

MORGANA dijo...

NO QUIERO SER REPETITIVA PERO COINCIDO PLENAMENTE CON BEE Y PEREGRINO,DE LO MEJORCITO,POR NO DECIR EL MEJOR RELATO QUE TE HE LEÍDO.
UN ABRAZO POSEIDO.
BESAZOS.

Shorby dijo...

Me ha encantado esa última frase =)

Besotes

Patricia Nasello dijo...

Atrás de Bee vamos en fila todos tus comentaristas!!!!! Es que tiene toda la razón, has escrito un cuento original y exquisito.
E X T R A O R D I A R I O amiga.

Besos admirados

chalyvera@gmail.com dijo...

Hago mias las palabras de las anteriores, muy bueno


Besos

Ana Galindo dijo...

Querida Diana, un relato estremecedor y bueno. Nuestra fuerza exterior que se ve convergiendo en tantas ocasiones con esa debilidad de niña que nos encontramos impresa tantas veces en nuestro interior.

Fantástico, amiga.

Besos con cariño

LA ZARZAMORA dijo...

Bueno, a mí es que me gustan todos!
A veces con un solo mimo, un abrazo y un poco de calidez las pesadillas engendradas se difuminan en la pesadez de las sábanas.

Tierno relato, Escarcha.

Besos.

Little Moon. dijo...

Hola Escarcha perdón por llegar tan tarde , pero es que estaba un poco liada , ja,ja, muy bueno y ahora me voy a leer el de hoy , besos de Lm.

Carlobito dijo...

Precioso relato, tu imaginación te permite ver las cosas de maneras tan diferentes... tienes un don impresionante amiga, me siento feliz de poder aprender tantas cosas contigo.

Abrazos.

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