Monstruos que retozan en este sitio:

miércoles, 6 de octubre de 2010

LOS BRAZOS (III)


Cándida despierta con pesadillas que ya había olvidado... o al menos eso creía.
Su madre a vuelto a aparecer en sus noches.
Levanta los brazos con grandes cortes, la sangre le corre por el pecho, grita desesperada.
-Cándida, Cándida... ¡Cuidado Cándida!
...
Esa madrugada Emilia la despierta, su escultora llora en sueños, llora como una niña.
Aun con los ojos abiertos, Cándida parece estar prisionera en la pesadilla, la mira y llora, le toma de los hombros y le grita
-No vi el auto mamá ¡¡no vi el auto!!
-¡Cándida!- le grita Emilia asustada, abrazándola con fuerza, tratando de calmar la crisis nerviosa.
...
Son las cinco de la mañana y Emilia está en el patio fumando un cigarrillo mientras habla por el celular.
-Tengo miedo- le confía a una amiga -Siento que Cándida no está bien. Se comporta de manera extraña.
-Tu escultora "es" extraña- le afirma la mujer desde el otro lado de la línea y Emilia sonríe.
Si, su amante es un ser distinto pero ¿qué artista no lo es? ellos miran, sienten, huelen y escuchan el mundo de distinta manera, todo lo que tu ojo pasa de largo... a ellos les sorprende.
Sí, ¡su escultora es distinta!
-¿Recuerdas cuando te conté que su madre murió siendo ella una niña?- sigue Emilia en voz baja, mirando hacia los costados, temiendo que Cándida la sorprenda- Cuando tenía cuatro años, se escapó de los brazos de su madre y hubo un accidente, su madre salió muy lastimada y con la diabetes de por medio, las cosas se complicaron y tuvieron que amputarle los brazos... se siente culpable, y ultimamente por alguna razón, todo está regresando, ¡no sé como ayudarla!
...
Cándida se seca las lágrimas.
Su Emilia, su musa perfecta y bella... la está traicionando.
No debía contar su tragedia.
Se tapa el rostro y ahoga un sollozo, vuelve despacio a la cama e intenta dormir.
Cuando su amante regresa media hora después, se recuesta con delicadeza, la abraza.
¿Debería rechazarla? ¿Gritarle? El rostro le arde, pero no puede evitar mirar sus brazos y acariciarlos, besarlos.
Son la obra de arte perfecta.
¡Si!
Ha encontrado lo que buscó casi toda su vida.
Esos brazos, ¡esos brazos!
A llegado el momento de devolver lo que con travesuras quitó.


...continuará!

6 comentarios:

Bee Borjas dijo...

Estás llegando a un momento cúlmine Diana!!! Me muero por leer la continuación de la historia!!!
Què buena trama creaste! Brillante reina! Un beso!

Patricia dijo...

Terrible lo que se viene.
E-s-p-e-l-u-z-n-a-n-t-e.
¡Muy bien Escarcha!

Ana Galindo dijo...

Y yo he llegado a ti a traves de los caligramas de mis chicos y también del pais de los bosques.

Un placer encontrarte, y un placer leerte. Eres diferente y eso me gusta.

Un abrazo. Te seguiré desde la Casa de la Lluvia porque no me quiero perder las continuaciones de tus relatos.

Musaraña dijo...

Como seguirá!! como seguirá!! No puedo esperarrrrrrrrrr

escarcha dijo...

muchas gracias Ana por tu visita, espero tenerte por aqui!!

escarcha dijo...

gracias amigas por sus comentarios!!

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