Monstruos que retozan en este sitio:

lunes, 5 de julio de 2010

El árbol

Si alguien hubiese estado allí para verlo tal vez habría hecho algo para sabotear su autodestrucción.
¿Goteaba o lloraba?
¿Era una simple ilusión óptica?
¿En un brote sicótico la clorofila se había revelado a su composición?
El árbol sangraba, se desangraba.
Las ramas caían quebradas y las hojas, otrora verdes, se suicidaban lanzándose desde lo alto visiblemente agotadas, exhaustas de la vida.
Él quiere morir y su voluntad se respetará.
Se desangra. Tal vez en otra vida podrá ser quebracho inquebrantable.
Luego de la muerte caminará sin llagas y la voz le explicará el porque de su opresión.
Nacerá y será luz, envalentonado tomará a la vida por las solapas y le explicará que vino por su revancha.

Tiene las raíces rotas, las ramas secas y un gran charco sanguinolento le da su última ablución.

4 comentarios:

Córdoba dijo...

Querida Escarcha, A veces nuestro cuerpo y nuestra vida es como la ese arbol, se desangra preparado para morir, y luego renace. Quizá a eso lo llamen voluntad. Yo no sé qué es eso. No es más que la marea.

Musaraña dijo...

Cuando leo árbol, la cabeza se me va a otro nombre...sangre,lágrimas,dolor....A veces la vida supera cualquier relato..

Genial, como siempre.

Marie dijo...

"...Las ramas caían quebradas y las hojas, otrora verdes, se suicidaban lanzándose desde lo alto visiblemente agotadas, exhaustas de la vida."
Como siempre muy buen texto...y esa imagen me hizo recordar el arbol de la pelicula del jinete sin cabeza con jhonny deep....igual de sangriento!!
Besos!!

Galdres dijo...

El verde de otrora justifica el charco sanguinolento.

Es bello poder seguir tus letras.

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