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sábado, 22 de mayo de 2010

Él y el amor: La Huida

Con él no tenía sexo... a él le hacía el amor, y mientras lo besaba y las manos devenían en seda con cada caricia, lloraba despacito para que no se diese cuenta. Cada abrazo le laceraba el alma infundiéndole tanta dulzura que era imposible no fundirse en esa danza erótica y latente, en ese juego gratuito de besos y jadeos.
Rezaba y de pronto creía en Dios.
Imploraba para que los segundos quedaran petrificados en las cuencas oscuras del tiempo y para que el grito de su orgasmo sonara piadoso en las vísceras crudas del abismo, produciendo el eco que lastimara los oídos y los dejara sangrantes como recuerdo de su acto de amor.
Él la dejaba volar un tiempo y luego la reclamaba, por ratos con firmeza, por ratos con súplicas.
¿Qué lógica heteróclita le muerde rabiosa la mente como para preferir, masoquista, la dulce carne y luego la dolorosa fuga?
Él conocía cada sabroso detalle, cada morbosa secuencia.
Reconocería fácilmente el comienzo de abrumadoras lenguas y sospecharía la huida, con las caricias juntas y aprisionadas en la mente.
No podía vivir la vida que él le ofrecía, sin letras, y entre conservadoras tertulias de damas vestidas y pintadas como meros objetos decorativos.
¿Lo amaba tanto como para dejar que los pulmones se le pudrieran en la anacrónica existencia de un burgués?
¡No! Amaba aun más sus alas negras y rabiosas, sus jeans demasiados largos y sus ojeras pulcras.
Se relajaba ensimismada por esa soledad absurda que la reclamaba suya ni bien comenzaba a entibiarse la coraza bajo el cuerpo macizo de su hombre que ansiaba no sólo penetrar su sexo y beber de sus senos, si no también anclar su alma y encerrarla bajo tres llaves.
Lloró un ratito y escenificó su huida no sin antes mirarlo un segundo, para que en su retina quedara sellada su imagen, por si los caminos (que en ella casi no existían) no volvieran a cruzarse.
Guardó su cuerpo y el alma solitaria bajo las alas de plumas largas, nunca recortadas, y huyó.

5 comentarios:

Galdres dijo...

escarcha: te luciste, cuanta pasión mujer! Sin duda, un excelente relato.

YULY dijo...

MMMM...vi chispasos....escarchita...tus alas son fantásticas...cada vez te despliegas mejor. LA LIBERTAD TE CONDENA JE. Es un PLACER LEERTE. BESOSSSSSS.

Carlos dijo...

DESPUÉS DE LEER ESTO, SÓLO PUEDO DECIRTE QUE SE ME VA A HACER DIFÍCIL PRESCINDIR DE ESTOS POSTS
PORQUE CADA VEZ TE SUPERAS MÁS A TÍ MISMA, Y NOS SORPRENDES DE UN MODO QUE..

UN FUERTE ABRAZO, COMPAÑERA!

madroca dijo...

Hola querida amiga, realmente has escenificado la pasión, el ardor entre jadeos y la huida envuelta entre sus alas de misterio, de desconfianza, de temor, y quizá, quizá de culpabilidad mal entendida.
Como te digo constantemente, es para mi un lujo leerte, gracias.

Musaraña dijo...

Sombras de todos los colores, de todas las formas y los temas....

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