Monstruos que retozan en este sitio:

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cándida y ella.

La policía la encontró sentada bajo el árbol dando de mamar a su hijo en completa paz mientras le cantaba un arrorró, mientras las hormigas devoraban a su marido, mientras el cuerpo atraía moscas, mientras el universo le daba nuevamente las riendas.
Cuando la subieron al patrullero reconoció que su vida seguiría siendo una bolsa inmensa de mierda mientras aquella siguiera contemplándola y escribiéndola.
Esa misma noche se escapó y no dudó en matar a cuanto hombre intentara frenar esa libertad sicótica que la hacía tan espantosamente absurda, atípica y utópica también.
Ser Cándida y ser su tinta era, más que una maldición, una atávica herida que cercenaba ovarios y los dejaba cuajados y hambrientos.
Mientras dormía, la buscó bajo la tierra y sobre su hombro. Se dedicó a deconstruir esa relación ambivalente que las unía y llegó a la conclusión que escribía sobre ella porque la amaba tanto, como la odiaba también.
Y por primera vez: temió por su vida, por acabar en un cuaderno cerrado o desmembrada bajo el zapato de un patriarca. Descubrió que tras el lápiz y los feroces episodios de violencia o empatía, existía una tirana demanda de poderes que aquella anhelaba tener, que temía perder, que ansiaba descubrir.
Y supo que su existencia estaba basada en la envidia que despertaba en la escritora.
Y amó ser Cándida.
Y odió ser un sueño.
Se despertó en la patrulla, aún faltaba un tramo largo, su hijo dormía junto a su pecho.
Lo sostuvo fuerte tapándole los oídos para que nada interrumpiera su paz y abrió la boca demencialmente para tragar al primer hombre que osara detenerla.

11 comentarios:

Renate Mörder dijo...

Poderosa la Cándida!! Me encanta leerte Diana, te dejo un beso

Peregrino dijo...

Tu Cándida es mortal Diana. Muy bueno, abrazo.

Bee Borjas dijo...

Cándida es lo más, Diana!!! Es imposible no caer bajo su embrujo. Cada una de sus historias son un deleite porque refuerza mi oponión sobre ella: Es así y nada la va a cambiar y tiene ovarios para bancarse todo lo que venga.
Tremendo personaje!
Muy pero muy bueno, morocha linda!
Y la narración, cada día más afilada. Besos embrujados!

chalyvera@gmail.com dijo...

Los sueños de Candida...


Besos

Shorby dijo...

Ay, esta Cándida...

Besotes

Patricia Nasello dijo...

Extrañaba Cándida la Oscura.
Gracias por espantarme con su regreso, Escarcha. Algo, sin duda también oscuro, en mí la necesita.

Un fortísimo abrazo, compatriota!!!

FLOR dijo...

Hola Escarcha , esta faceta de Cándida , lo la había visto ... Y ojito con ella , por que es de armas tomar , un placer el leerte , simplemente me encanto , para que negarlo , eres la reina del terror , besitos y feliz semana , de tu amiga Flor.

MIMOSA dijo...

Cándida siempre ha sido, es y será el tronco base del que emergen la fuerza y las entrañas de esa conexión ávida entre el personaje y la escritora que la piensa, porque con ella siempre hay una nueva historia, una nueva experiencia que narrar...

Besos, mi querida Di!

Anónimo dijo...

Gracias por tu visita al profesorado Diana. Fue muy placentero que hayas compartido tus historias con nosotros. Para mí, una escritora de lujo que vale la pena sentarse a leer.

escarcha dijo...

MUCHAS GRACIAS A USTEDES POR ESCUCHAR MIS HISTORIAS, POR ENTRAR A MI BLOG Y LEER!!!!!!!!!!!!!!! Fue muy gratificante estar en el profesorado y haber gustado a futuros profesores de literatura!!!!! ABRAZOS

Julie Sopetrán dijo...

Fue un placer volver a leer tus historias... Cándida me ha sorprendido gratamente. Eres muy buena escritora, Diana. Mi cariño siempre y mi admiración.

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