Monstruos que retozan en este sitio:

sábado, 22 de junio de 2013

La doña II

Había una araña negra, gorda, hermosa, en el ventiluz del baño. La respetaba y no sabía si ella a mi y en ese quid radicaba el secreto de su eterna estadía (vivía ahí desde la época en que la casa era de mi abuela).
Me gustaba ducharme con un ojo cerrado y el otro abierto, controlándola para que no saliera y me comiera la mitad de la cabeza de un solo bocado, y contribuía a que esos quince o veinte minutos diarios de agua y jabón no fueran abúlicos y devinieran en tensas aventuras por preservar la vida.
Ayer abrí la ducha y miré su tela, había veinte, treinta o tal vez cincuenta arañitas negras, mínimas, estáticas. Me alejé confundida, lo primero que me vino a la mente es que siempre había creído que las arañas nacían siendo blancas y estas parecían pecas insalubres en la pulcra seda. Luego me percaté de que ella no estaba y el miedo evolucionó en terror. Cerré la ducha y retrocedí precavida, sentí como cuando hay un asesino serial atado a una silla y tras un descuido de segundos del que lo cuida, descubre que el individuo ya no está, entonces se altera y comienza a gritar histérico porque sabe que en cualquier momento aparecerá el asesino con un cuchillo y lo hundirá en la base del cuello a la altura de la clavícula. ¿Te pasó eso en alguna ocasión? ¿no? ¿Nunca te tuvieron acorralado y lograste soltarte de las cuerdas en apenas unos segundos? ¡Pensé que podría ser una situación común! (¡es que me escapé de tantas!). Pero regresando a la otra historia: me di cuenta de que mi araña criminal, ya no estaba, había dejado a sus hijos y se me cruzó por la mente que tal vez estaría intentando conseguir comida para ellos. La busqué por el resto de la casa, dándome vuelta asustada con cada sonido, temiendo que me hundiera un cuchillo en el cuello a la altura de la clavícula y tras comerme con parsimonia me regurgitara para las crías.
No estaba la araña asesina serial, y nunca había estado del lado contrario de la silla, me faltaba el aire.
Imaginaba que estaría midiendo la fuerza de la estocada, y si ella era como yo seguramente no calcularía donde hundir la hoja del cuchillo sino más bien la fuerza que el brazo necesitaría para introducir el filo hasta el mango y dejar moribunda a la victima.
De la taquicardia pasaba a la arritmia con un compás desagradable, en esos segundos pensé que si me quedaban, en la lista, cardiólogos sin matar tendría que visitar alguno... ¡y si salía viva de aquella situación!
Tal vez crucé por su lado varias veces sin verla. Ella ya no era ella.
Cuando por fin me di cuenta que ese ovillito de hilo negro, tirado cerca de la puerta del baño, era la araña del infierno, me arrodillé a observarla, y a llorarla luego.
Tenía que presentarle mis respetos a esa diosa voluptuosa que se había muerto de vieja, realizada y satisfecha.
La levanté e intenté reanimarla, estirándole cada una de sus patas, tratando de que conservara esa elegancia peligrosa. Aun me dura la tristeza de haberla sabido asesina y odiada, y ahora muerta y atrofiada.
¿Sería que luego seguiría yo? ¿Había cometido todos los crímenes que mi juventud y brío me lo permitían?
Me miré por horas en el espejo y vi las arrugas, algunas canas. Comprendí que me moría, como mi guerrera oscura y que también un día sería confundida con un ovillo de hilo en un rincón de la casa.
No quería que la muerte me encontrara en paz con mi involución corporal sino más bien haciendo de las mías en la psiquis de los otros.
El cuchillo con su funda de cuero lo tengo escondido entre las tetas, estoy vieja, pero una anomalía amoral atávica me llena de energía y si esta fuera mi última andanza se la dedicaré a la doña del ventiluz, ama y señora de los colmillos punzantes.

8 comentarios:

Bee Borjas dijo...

Esaaaaaaaaaaaaa!!! Me encantó!!! Si vamos a reventar lo haremos hundiendo el puñal hasta las tripas! Estoy conmovida por el ovillito negro en el rincón... Solamente vos podés lograr que me conmueva una araña!
Bravo, genia!!! :)
Besos embrujados!!!

Shorby dijo...

Me ha encantado la arañita =)

Besotes

Patricia Nasello dijo...

Increíble como transformás imbricás, una historia en otra: magistralmente.

Ah! Dios me mantenga lejos de las dos doñas!!! Pero cerca de mi escritora de cuentos de terror preferida.

Beso admirado, amiga

Peregrino dijo...

¡Muy buena Saga, sos un lujo del terror!!!! Abrazo

MORGANA dijo...

¿Sabes que me ha inspirado ternura la arañita?
¡¡Que buena esta segunda parte,Diana!!.
¡¡Besos!!

chalyvera@gmail.com dijo...

Muy bueno.

Besos

Pense en tu arañita

FLOR dijo...

Hola de nuevo , un relato muy bueno , sabes da que pensar , en cuando uno sea viejo , ufff hija me se ponen los bellos de punta .

Besos de Flor .

Lilith dijo...

Me ha gustado mucho!!

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