Monstruos que retozan en este sitio:

lunes, 3 de junio de 2013

La Doña del ventiluz


La araña había tejido su tela con una delicadeza avezada, convirtiéndose en “La Doña” del ventiluz del baño. Nadie sabía de su existencia. El resquicio izquierdo de la pequeña ventana la escondía en secreta conspiración, y ella podía con tremenda parsimonia y exactitud, tejer capullos para sus huevitos y esconderlos entre el cabello de la vieja que se bañaba con dificultad, cada dos o tres días.
Los puso durante esas noches: detrás de las orejas, en la nuca y ocultas entre las cejas. Cuatro capullos con un total de doscientos huevos que en veinte días eclosionarían en un acto casi milagroso y puro. Una escena que esperaba poder presenciar conmovida. Por tal motivo, cuando el día dieciocho llegó, abandonó su hogar y tras comer frugalmente al macho de turno para poder sobrevivir la travesía sin pasar hambre, descendió paredes, escaló desiertas escaleras, atravesó oscuros corredores hasta llegar a la pieza de la anciana y por fin, casi al morir del día diecinueve, se instaló bajo la almohada, como lo había hecho uno de sus ancestros, casi primo segundo, muy famoso por cierto almohadón de plumas, y esperó.
Los gritos, manotazos y arcadas le dieron la pauta de que sus hijos estaban llegando a este mundo y se apresuró a elevarse por el cabezal de la cama.
No soportó ver cuando la anciana histérica destrozaba a sus primogénitos con cada manotazo y para evitar una matanza en masa decidió sedarla, saltando a su oreja e inoculando veneno en lo profundo del oído. Dejó de escucharla gritar enseguida y cayó de costado. Hubo algunas muertes y ante tanta pena sólo se repuso cuando vio que sus hijos sobrevivientes, hermosos y pequeños, se abrían paso por los huecos calientes de la humana para iniciar sus propias aventuras. Nariz, boca, oídos, ojos... todo fue recubierto por el blanco despertar de la vida. Se sintió satisfecha y orgullosa.
Un macho atractivo y apetitoso la observaba desde arriba de la puerta, mostrando con orgullo una presa sólo para ella, ¡invitaciones suicidas se las hay! Y mirando a la última de sus hijas que entraba debajo de una uña… se despidió de ellas.
La anciana pronto despertaría y tal vez ni siquiera recordaría lo pasado, pero sería un buen hospicio para sus crías.
La Doña caminó tranquila y realizada, moviendo su enorme trasero mientras subía por la puerta, ya quería una nueva camada de crías, presuntuosa descubrió que era una buena madre. 

8 comentarios:

MORGANA dijo...

Un hogar perfecto y cálido para sus descendientes.Diana¡¡¡Una genialidad tu relato!!
A partir de ahora tendré mucho más respeto a las arañas y me mantendré alejada,por supuesto,aunque...no creo que pueda conseguirlo.
Besazos enormes!!

Pedro dijo...

¡Qué buen relato, Diana! ¡Cuánto me ha gustado!

Te confesaré que mi relación con las arañas es muy especial. No las mato, nunca. Procuro echarlas de casa, recogiéndolas en un papel y sacándolas fuera. Esto me ha llevado a que las mujeres de mi vida (madre, esposa e hijas) no me llamen a gritos cuando ven una.

Un abrazo,

Peregrino dijo...

Insisto Diana: ¡Sos de terror!!!!!!!! Tenes la virtud de lograr descripciones muy vívidas y relatos realmente aterradores (te digo que hasta podría resultar mortal para un aracnofóbico...,¡ojo con quien lo lee) Muy bueno, felicitaciones y abrazo

Bee Borjas dijo...

Madre mía!!! Sos una genia!!! Lo leía y sentía un escozor por el cuerpo desde los pies hasta la cabeza. Encima al final me dio ternura la Doña... Esa es una madre, caramba!!! Diana, usted es una maestra del terror!
Besos embrujados, amigaza!

César Augusto Pacheco (Rashek) dijo...

¡Qué morboso! ¡Me encanta Diana! Alucinante el nivel de detalle de tus descripciones... Estoy perturbado; lo confieso: soy aracnofóbico. Probablemente me cueste dormir esta noche... Muy buena la intertextualidad referida a Horacio Quiroga y su almohadón de plumas... Abrazos van. (Ah! ¡bien por Pedro y su técnica con las arañas!)

Shorby dijo...

Oooooohhhh... me encanta!!
Uno de tus relatos que más me ha gustado =)

Besotes

Patricia Nasello dijo...

Sé que no me vuelvo cada día más débil, es que la maestría de tus cuentos de terror cumplen su cometido: ME ESTREMECEN.

Aplaudo el hilo, que no es de la Doña sino tuyo, con el que tejés tus relatos.

Bravo, querida y admirada Escarcha!!!

FLOR dijo...

Dios mio , Escarcha este es repugnante , pero muy bueno ya que no podia parar de leer , espero que el de la araña 2 , no sea una nueva secuela , de todas formas voy a leerlo , besos de Flor .

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