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sábado, 5 de enero de 2013

AMOR A PRIMERA VISTA


¿Qué siente alguien cuando se enamora?
¿Existe el amor a primera vista?
Subí al ómnibus y lo vi: demacrado, totalmente abstraído, mirando por la ventanilla. Nunca dudé ni un instante, tampoco fue una reacción racionalizada, simplemente me senté a su lado. Con el pretexto de mirar hacia afuera, podía verlo de soslayo.
Era único y extraordinario: un leve tic en la comisura izquierda del labio, movimientos continuos de dedos y ademanes con la cabeza. Ronquidos, groserías en voz casi inaudible, pestañeos alocados. Algo en el me elevaba. Sentía que estaba sentada junto al hombre que había amado toda la vida y ni siquiera lo conocía.
Cuando exhalaba tras un quejido, respiraba hondo yo, tratando de inhalar su aire, su aliento a nicotina y alcohol.
¿Quién era yo? Me había embarcada en la vida sin meditar sobre mi persona. De pronto me cuestionaba: ¿era de aquellas niñas enamoradizas? ¿Podía ser tan romántica como para amar a primera vista? Tal vez no tendría que vestir jeans y zapatillas sino más bien una falda amplia a lunares amarillos y zapatitos con tacón haciendo juego, tendría que llevar una blusa que dejara al descubierto parte de mi pecho para que los demás pudieran observar el subir y bajar del amor aprisionado en la caja torácica.
Se levantó y bajó. También lo hice yo.
Apenas estuvimos caminando por la misma vereda me acerqué y le hablé.
Tartamudeando un poco le dije mi nombre, edad, estado civil y desesperación.
Me miró un tanto aterrado, aunque me gusta pensar que tal vez fueron instantes de amor a primera vista lo que pasó por sus rostro.
Cuando rugió y bajó los ojos, sentí que me derretía.
Tenía en la mirada ese odio desbordante que tienen los machos alienados y que siempre me excita.
Me llevó a su casa, entré de su mano.
Ni bien cerró la puerta e intentó violarme, comprendí que estaba ante el hombre de mi vida.
Mientras me dejaba destrozar la ropa, desglosé cada instante y lo supe. Era tan parecido a mi difunto padre que me había enamorado de su tic, su furia contenida. Estaba siendo la niña buena que había sido mi madre y por un momento, entre los gritos y golpes, sentí que había creado un hogar. Cuando me tomó del cabello y me arrojó en una esquina, me sentí orgullosa. Era una mujer con su hombre, tal como había visto a mi madre con el suyo.
Después de tantos años en soledad, nunca imaginé que el amor llegaría de improvisto.
¡Era tan parecido a él! Y yo debía ser como ella para lograr el éxito en la relación.
Ni bien se durmió borracho, lo besé en la frente (como había visto hacerlo a mi madre) y le corté la garganta, (¡con gran trabajo, tratando de imaginar cómo había hecho ella para que pareciera manteca, el cuello de mi difunto padre!).
Me retiré satisfecha.
Siento que puedo seguir con mi vida sin que nada me obstaculice a la hora de lograr las metas impuestas. Me siento realizada como mujer.
Mañana iré al obstetra y pasado mañana espero saber el sexo del bebé.

12 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Excelente!!!

Aunque un buen psicólogo tal vez hubiese podido evitar el degüello.
Hay gente presa de sí misma que sigue y sigue buscando presas en las que vertir su
trastocado subconsciente.

Un beso, Escarcha.

Peregrino dijo...

Me impactó la manera en la que lograste adherir la línea argumental a tu estilo!!! Realmente impecable. Felicitaciones!!!!!!!

Ikana dijo...

Tan inocente y al final es un lobo vestido de cordero DDD: Menudo trauma debe de llevar encima la pobre muchacha. O eso o es así, mejejeje ^^U

Bee Borjas dijo...

Guauuuuuu!!! Al principio parecía una peli de Doris Day (excepto por los tics que la enamoraban) Luego llegó la demencia, los transtornos del pasado y la desesperación por "encajar" en alguna clase de vida. Como la de "mamá y papá" Magistral, Diana!!! Cada vez que te leo, pienso: Te acordás de "Cuentos de la Cripta"? Harías maravillas escribiendo los scripts!!! Besos embrujados, morocha genia!!!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro tremendamente oscuro, Escarcha; de digestión difícil para el lector, no por su calidad literaria -que está fuera de toda duda- sino por el fondo siniestro de la historia, que logra erizar cada vello del cuerpo.

Excelente trabajo.

Un abrazo y feliz año nuevo.

Patricia Nasello dijo...

Esta vez siento que más que terror, has relatado una tragedia cotidiana. Y no me arrepiento de decirlo, sí, cotidiana, de todos los días. Aunque muchos, entre los que me cuento, estemos dispuestos a hacer lo que sea para no enterarnos.
Bravo, Diana!!!!!!!!!!!!!!!!

Shorby dijo...

Buenísimo!
Muy de tu estilo =)

Besotes

Enmascarado dijo...

Conseguiste engancharme y engañarme, que son dos cosas por el mismom precio. Casí llegaba a la conclusión de que el relato era cómico cuando comencé a encontrar ironía y posterior sarcasmo. No era de extrañar, a los andaluces nos dicen que nos reimos de nuestra propia sombra. Pero llegado el momento en que encuentro que el fin de tu relato es...tal vez contar una de tantas historias casi cotidianas has medio camino en que se soporta y soporta hasta que saltan los fusibles de la cordura y...el resto ya es tu estilo.
Muy bueno.

Un abrazo.

MORGANA dijo...

Diana tu relato me ha recordado a la mantis religiosa que arranca la cabeza al macho en la cópula..
Un relato muy,muy bueno.
Besitos.

chalyvera@gmail.com dijo...

Insuperable!!!


Besos

Adriana Comán dijo...

Me tomé un atrevimiento con este cuento. Lo imprimí y les di a mis alumnos particulares, durante el verano pasado, para que lo lean y trabajen con el .
La consigna, tratar de convertir este relato en una crónica periodística.

Resultado: Salió hermoso!! Pero, sobre todo, comprendieron el tema que les di a través de tu obra.
Un abrazo amiga!!

Carlobito dijo...

El complejo de electra/edipo es una buena explicación para el amor a primera vista... pero me da un poco de miedo auto-analizarme para comprender los amores de mi vida. Prefiero no pensar en ello. Que susto! :)

La muchacha del cuento resulto ser una buena niña, que sigue el ejemplo materno al pie de la letra... y como los conceptos del bien y el mal son tan relativos, me atrevo a decir que quizás su comportamiento podría ser válido si se lo juzga fríamente.

Un abrazo querida.

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