Monstruos que retozan en este sitio:

martes, 20 de noviembre de 2012

Silencio (3° parte)

Hice sólo la mitad del jardín de infantes, luego me negué rotundamente a volver. Mis padres no lo cuestionaron, tenían demasiados problemas en conseguir el sustento diario como para preocuparse por caprichos de niños... lo cierto es que no me gustaba jugar a las "tocaditas" con el conserje, pero él insistía. Mi hermana, a fuerza de golpes, me sacó la verdad.
Hace dos meses aproximadamente, un viernes a la noche, lo encontraron frío y duro a la orilla del río con su caña de pescar al lado y un pescado que había comenzado a podrirse antes que él.
"Horriblemente mutilado" gritaban las viejas del barrio y yo lo repetía para mi misma, en el gallinero bajo las mantas, cuando supe quien era.
No lo relacioné con ella hasta la tercera muerte.
El conserje, la niña que me tiraba piedras cuando pasaba por la vereda de la casa, el perro que me mordió la oreja cercenándola.
Elucubré que me defendía, que era mi ángel protector e iba de noche a visitarla, me acurrucaba a unos cuantos árboles de distancia de donde ella descansaba, y le contaba mis problemas.
El panadero no quería darme pan duro... ¡muerto! La vieja de la calle 64 me insultaba, gritándome PUTA, cuando me encontraba con su hijo jugando a las "tocaditas"... ¡muerta la vieja!
Una noche, estaba por entrar al gallinero cuando sentí un pequeño ruido en la ventada, era ella, nuevamente me espiaba... el fantasma de mi madre, demacrado, ojeroso, con los huesos del rostro casi rompiendo la piel avejentada. Me escondí debajo de las mantas y lloré un poquito hasta que me tocaron el hombro. El susto que me llevé no me fue ni siquiera comparable con el horror de verla junto a mí, extendiendo la mano.
-Hambre -murmuró, y haciéndola a un lado corrí como una poseída para que mi hermana me defendiera, para que arreglara el problema que me aquejaba y que ella misma había iniciado.
-los fantasmas -le grité a la cara, acercándome más de lo que ella me tenía permitido, tragando saliva cuando  me percaté de que el rostro tenía pocos rasgos humanos, espantándome ante la idea de que mi hermana tal vez había muerto hacía mucho y yo hablaba con un monstruo queriendo creer que era ella -se hicieron quedar la casa y ahora quieren mi gallinero. Necesito mi lugar, no puedo dormir en la calle. ¡Ya les di la casa, que más quieren! -y me senté en el lugar a desahogarme.
Sabía que me observaba. No se acercó a darme consuelo. Rezaba que no lo hiciera, el engendro en el que se había convertido no sólo producía pavor, sino que su olor era nauseabundo. Olía a carne podrida, a animal sucio. Olía a muerte.
-¿Está viva? -me cuestionó con voz gutural, grave, flemática.
-No, son fantasmas -afirmé.
De soslayo la vi acercarse y el corazón se me encogió en el pecho.
-Decidiste matarla una vez, ¿y ahora quieres que la mate de nuevo? ¡Es tu madre!
Sentí que me estaba culpando por algo que hice, pero que no planee. Ella quería "evolucionar", ella quería sacarse de encima los obstáculos, ¡ella me lo había pedido!, no había usado la palabra correcta, pero sabía de que hablaba. Mi madre aquejada siempre con dolores y mañas, advirtiéndome sobre tantos peligros que no habría vivido si la escuchaba, regañándome siempre, gritando continuamente lo mala hija que era. Nos habíamos criado juntas, apoyándonos la una a la otra porque esa mujer no servía como madre. Era un obstáculo, lo había eliminado y ahora ella me lo sacaba en cara. Yo sólo había acatado ordenes.
Cuando la miré para cuestionarle su actitud tenía una mirada extraña...

¿Sigues comprendiéndome lector? ¿Aun me quieres? ¿Logras ponerte en mi lugar?
Olvida parámetros sociales (por favor), siente empatía por mí. Soy un ser abandonado.

continuará






9 comentarios:

Shorby dijo...

Excelente continuación, no esperaba menos eh jejejej ;)

Besotes

Bee Borjas dijo...

Sigue avanzado y se pone más tétrico! Cada vez que aclara, oscurece de manera demencial!
Me tenés al borde de la silla, Diana!!!
Te sigo con absoluta curiosidad!!!
Besos embrujados, Diosa!!!

MORGANA dijo...

Joer ...Diana, me has metido el miedo en el cuerpo¡¡Y todavía más!!
Mira que estoy sola en casa leyéndote y comienzo a escuchar ruidos...será la sugestión,quizás.
¡¡No tardes mucho en la siguiente entrega!!
Besotes.

peregrino dijo...

Nos seguís manteniendo en vilo Diana...!!! Porfi, dejá rastros de por donde vagabundea este ser, no quisiera encontrármelo...

Ikana dijo...

Mosquis. Es algo serio pero... considerando la situación no sé exactamente como calibrarlo. Jum...

Gala dijo...

Me leí las anteriores para poder saborear la esencia de la historia, la verdad es que ultimamente algo un poco despistada de blogger.
Ahora si, con toda la información puedo comentar esta y por extensión las demas.
La verdad impactan tus letras, como nos pones en la piel del que relata la historia, como puede el secreto guardar la pena, como el silencio mata, y nos condena por alguna razón extraña.
Esa sensación de hacer lo correcto ante los ojos nuestros no es siempre la que ven los demás, se carga en la conciencia y nos martiriza el alma, una y otra vez sin piedad.
No se puede explicar, por eso da la sensación que no se entiende, y que todo lo que ves es consecuencia directa de unos hechos que pesan en la conciencia de quien no sabe o no quiere empatizar con nosotros.

Los fantasmas nunca mueren.

Besos mediterráneos.

Enmascarado dijo...

Creo que cuando te dejas llevar de los demás siempre queda la duda o la obligació que te echas a las espaldas de acertar, algunas veces solo por agradar.
El criterio propio, el que uno medita es el único que puede darnos la paz.

Un abrazo

Lilith dijo...

Un relato detrás de otro.. A por el final ^^

Carlobito dijo...

No logro imaginar enteramente a la hermana, creo me da un poco de miedo hacerlo... genial :).

Voy a buscar la siguiente.

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