Monstruos que retozan en este sitio:

lunes, 24 de septiembre de 2012

EL VIAJE


El viaje tendría que haber sido de placer. Una experiencia inolvidable, pero por lo grata y no por el horror que despertó en mí.
Cuando me perdí en la indómita selva, debo admitir, que por un tiempo razonable me sentí una mujer con suerte a punto de vivir su más grande aventura, no sentí temor, mi irresponsabilidad innata me lleva a meterme en toda clase de situaciones incómodas o peligrosas sin medir las consecuencias.
Los conocimientos adquiridos en técnicas de supervivencia me ayudaron a pasar los dos primeros días sin mayores inconvenientes... hasta que los encontré.
Vivían en lo más recóndito del monte y no tenían contacto con otros seres.
Se asombraron tanto al verme como yo de encontrarlos.
Exteriormente no se diferenciaban del humano promedio, salvo algunas características tales como el color de la piel: rojiza, tan parecida a la tierra que si se tendían sobre ella uno pasaba sin advertir su presencia. Carecían de cabello y los ojos amarillos (como si tuvieran alguna falla hepática) estaban coronados con un iris naranja.
El primer día fui acogida por una vieja que me llevó a una choza, y acomodó en un rincón una serie de mantas que sirvieron de cama. Ella se sentó en la entrada y vigiló mi sueño. Durante la noche desperté con su cuerpo que se movía de un lado al otro, se le escuchaba el ruido del estómago e imaginé que tenía hambre. Con los ojos acostumbrados a la oscuridad la vi salir e incorporándome la seguí.
La vieja se desnudó en la entrada y caminó un par de metros por medio del monte hasta encontrar en un claro la choza vecina, se paró frente a ella y maulló. Fue un sonido intenso y sorpresivo que me erizó los vellos de los brazos.
Un niño salió hipnotizado por el grito y cuando estuvo cerca, el cuerpo de la vieja cayó abierto. Era como si la piel se hubiese destruido y los huesos evaporado. Podía ver perfectamente los músculos, los intestinos, el estómago, los pulmones, todo amontonado en un saco sanguinolento. La criatura caminó sin pestañear y cuando pisó el caldo sangriento despertó con un grito desgarrador. Nada pude hacer, el niño se deshizo, lo vi caer en una nube de humo con un olor tan nauseabundo como perturbador. No alcancé a hacerme a un lado para vomitar, lo hice sin moverme, ensuciando la ropa con mis jugos estomacales.
El cuerpo de la vieja poco a poco comenzó a recomponerse, se elevaron los órganos colocándose cada uno en su lugar, burlándose de toda ciencia biológica o teoría de gravedad. Lo último en encontrar su posición primigenia fue la órbita del ojo derecho, y lo hizo sin perderme de vista. Una vez rehecha me contempló silenciosa y se acercó, con el vientre hinchado, evidentemente satisfecha.
¿Imaginarían que corrí? ¿Que grité? ¿Que intenté dañarla o defenderme?
Imaginan mal.
Quedé paralizada, esperando que se acercara y me consumiera.
La vieja se tomó su tiempo, inclinaba la cabeza de un lado al otro como intentando descifrar que hacía yo a esa hora siguiéndola, y cuando creyó solucionar el acertijo se acercó, ahuecó las manos y haciendo unas arcadas regurgitó un par de deditos pequeños y unos cuantas lonjas largas de carne que le quedaron colgando de la boca, adheridas al mentón.
El ritual de alimentación fue más fuerte que mi cordura.
Grité tan demencialmente que la vieja retrocedió alarmada, y aproveché para huir.
¡Corrí tanto! ¡Lloré tanto! Me encontraron a la mañana siguiente desvanecida en un claro de la selva muy cerca del lugar de donde partí.
Me costó hablar y me dolía recordar. Por momentos creía que tal vez todo había sido producto de una mente cansada y que desvariaba por el hambre y la deshidratación, pero los recuerdos regresaron tan nítidos como aterradores cuando encontré mi ropa sucia, con olor a vómito y un dedito pulgar pegado en una de las mangas.

10 comentarios:

peregrino dijo...

Ya se te estaba extrañando... El hecho de haberlo redactado en primera persona le agrega terror al terror, muy bueno Escarcha!!! Abrazo

Bee Borjas dijo...

Ayyyyyyyyyyy!!! Tiene razón Osvaldo! Lo leia y en un momento pensé que te había pasado a vos... Demencial! Me querés decir de dónde sacás estas historias???? Estoy asombrada y admiro esa mano que tenés para crear microcosmos terroríficos.
Salud, Escarcha! Guión para peli de terror!!!
Beoss embrujados!
P/D: Estoy alucinada.Ya lo leí 4 veces... :)

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Sin duda alguna este es un microrrelato perturbador, Escarcha; con la gran virtud de mantener la indefinición entre lo real y lo onírico hasta la última palabra del texto.

Escalofriante.

Un abrazo,

MIMOSA dijo...

Chica! ¡Contigo no se puede salir a ningún lado! ¿Buscás el peligro adrede o es vuestro instinto demoledor el que os hace ser como sos? ¡¡Pura maga del terror!!!
Te tendré que dar un par de técnicas de pintura para que te relajes, je,je,je. ¿Tú duermes bien por las noches??? Deberías tenerte miedo a ti misma!!! Eres fantástica!!!!

Te quiero! Besos mil!!!

la MaLquEridA dijo...

Espeluznante realmente.


Te felicito como siempre, lo haces muy bien, me mantienes con el alma en un hilo.

Gloria dijo...

Te devuelvo la visita y me quedo por esta selva a ver que me encuentro.
Saludos de gofio-

Shorby dijo...

Me ha encantado, te metes perfectamente en la historia, pareciendo real.
Felicidades ;)

Besotes

Little Moon. dijo...

Hola de nuevo , hija del amor hermoso , este si que es aterrador yo tengo imaginación pero tu me superas jajajajaja , que miedo , yo estoy solo y me muero al ver todo lo que vio la pobrecilla , un relato muy bueno de verdad , besos de Lm.

El Microrrelatista dijo...

Guau, Diana. No pierdes tu perturbadora literatura.
Muy buen cuento.

Carlobito dijo...

Me asombra mucho tu capacidad de crear cosas tan impactantes, eres increíble.

Me asustó tu relato, como ya te comenté, me afecta mucho ver o imaginar niños involucrados.

Abrazos amiga querida.

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