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martes, 1 de noviembre de 2011

Amarillo (final)


Ella sabía que Marisa la buscaría todos los años el día de los santos y que el 2 de noviembre se la devoraría. Majo sentía tanto terror de la mujer de amarillo como atracción. Por años soportó sus coqueterías tratando de no caer en la tentación, era la única mujer por la que sentía esa cálida lascivia.
Marisa era lo prohibido y por tal motivo… lo anhelado.
Esa noche durmió aferrada a la espalda de Adrian. El 2 de noviembre no la vio y el tres respiró aliviada, al menos por un año más.
Durante los cuatro años siguientes la perdió de vista, se aterraba ante alguien de amarillo pero cuando se daba cuenta de que no era Marisa respiraba con normalidad. Al llegar a los treinta el tema estaba prácticamente olvidado.
Majo desayunaba en el bar de la empresa cuando una niña pasó por su lado, se detuvo y le pidió unas monedas. La muchacha tomó la cartera y cuando se disponía a darle dinero, de soslayo percibió el color del vestidito, el billete se lo alcanzó sin mirarla. La niña se alejó dejando algo sobre la mesa. La mujer se percató de ello cuando intentó tomar un sobre de azúcar, al costado había una pequeña flor amarilla. Sin perder tiempo se levantó y la tiró a la basura, buscó a la niña con la mirada, no la encontró, pero reconoció a Marisa. Estaba afuera, con una cesta de flores amarillas, tranquilamente sentada en la vereda, dándole la espalda, comiendo pan con mermelada de durazno. Nada de esto podía ver, pero Majo lo percibía a la perfección. Retrocedió espantada tirando la bandeja del mozo. Se retiró por la puerta de atrás. No regresó al trabajo, era primero de noviembre y no valía la pena, sentía que estaba pronto su final.
Regreso a su hogar y esperó pacientemente, a las 12 de la noche golpearon a su puerta. Nunca hubiese abierto a esa hora, pero era una ocasión especial y sabía quién la visitaba.
-Te esperaba- le dijo la mujer recibiendo a la otra.
Se besaron como dos amantes desesperados y cuando el aire comenzó a faltarle Majo se alejó.
-¿Quién eres?- le preguntó directamente- ¿eres lo que intuyo?
Marisa se acomodó en la silla, sacándole las arrugas a su falda amarilla y con una sonrisa agria le contestó.
-Soy la luz.
Majo no esperaba esa respuesta, dudó. Se levantó confundida y con cierto temor se alejó.
-no me mientas, viniste a llevarme. ¿No es así?
-yo no llevo a nadie, soy sólo la guía. La luz.
Un extraño ruido se oyó en la casa, un pequeño temblor hizo tintinear unas copas en el viejo mueble del comedor.
El hedor llegó desde el fondo de la casa, sentía la presencia fuerte y calurosa a su espalda, estaba por voltear cuando Marisa le gritó.
-No mires, no temas. Mírame y no sentirás nada. Mírame soy la luz.
Majo entró en pánico, la presencia dura y escalofriante se acercaba de manera acelerada.
-Ten piedad- gritó –no me hagas sufrir, tenme piedad.
-Soy lo que pides, no mires atrás, mírame- le respondió con calma dándole la mano- No voltees, mírame.
Majo inhalaba sonoramente en medio de una agitación demencial y exhalaba en aullidos dolorosos.
-Dios-gritó desesperada- Dios, no quiero morir.
-Dios no- concluyó la mujer de amarillo- ¡sólo yo!
Lo que estaba detrás comenzó a aspirar, sentía que se escapaba de su propio cuerpo llevada por la succión del ente.
Lloró desesperada, tratando de asirse a cualquier cosa con tal de no abandonar su corporeidad, cuando miró a Marisa, ésta parecía sonreírle a través de un túnel.
-Sígueme- le gritó, y más liviana, sin tantos miedos, comenzó a caminar hacia ella, el túnel estaba cubierto de gusanos resbalando por las paredes y los pies se hundían en una masa pulposa, pero ya nada importaba, los ojos amarillentos la llamaban, excitándola… la seguiría a donde quisiera llevarla.

Fin

17 comentarios:

Shorby dijo...

Me gusta el símil, el detalle de que "la luz" vaya vestida de amarillo. Muy curiosete.

Besotes

Patricia Nasello dijo...

Excelente lectura para la fecha, Escarcha

Me encanta porque me deja preguntas, cuestiones para discutir conmigo. la mujer de amarillo dice 'soy la luz' la muerte no es la luz... Lucifer, si.
Por otra parte, la luz al final del túnel es la imagen que todos compartimos de la muerte.

Y el erotismo es propiedad de ambos!!!

y ese otro ente que intenta succionarla es la misma mujer de amarillo escindida?

Has escrito un cuento que merece estar en las mejores antologías de cuentos de terror.
Enhorabuena, amiga!!!!!!!!!!!!!!!!

MIMOSA dijo...

BESOS, BESOS, BESOS Y MÁS BESOS!!!!!
TE LOS HAS GANADO A GOLPE DE PALABRA!!!
Ella lo sabía, después de tanto tiempo sabía cuando había llegado el momento; sin embargo, la imagen de la luz.......¿quién llegó por su espalda? Es un enfrentamiento a la muerte desconcertante, por un lado le da paso y la besa a los labios, y por otro, se apodera de sí el desgarro. La seguiría, sí, no había más.
Inevitablemente, me seduce tu amarillo!!!!

Besos miles!!!

escarcha dijo...

gracias por pasar y leer Shorby!!!!

Patricia: el cuento tenía como 5 finales distintos, no te imaginas lo que me costó dejar la idea conclusa sin ser demasiado explícita. Me alegra mucho que te gustara!!! Gracias Patricia.

Mimosa! si, ella lo sabía! Estuve pensando largo rato sobre el común denominador entre los que "volvieron de la muerte": la luz al final del túnel, ¡tenía que personificarla! Temía que el cuento no estuviese cerrado aun, el que te gustara me llena de ilusión!!!! Gracias amiga

peregrino dijo...

Estimada: No dejas de sorprenderme, me deleita que puedas combinar "mermelada de durazno" con las creaciones más sombrías. Gracias por publicar la parte final tan pronto, ya comenzaba a sentir el aliento frío de mi ansiedad sobre la nuca...

Bee Borjas dijo...

Qué grande, Diana!!!
Este mix de terror, supenso y erotismo es sensacional!
Esta historia es voluptuosa e intrigante. Además creo que la cotidianeidad en la que transitan los personajes, la hace más terrorífica aún.
El doble juego de la luz y la muerte, está fenomenal.
Bravísimo, mujer!
Es un gustazo leerte!!!
Besos brujos!

escarcha dijo...

Peregrino, amigo querido, creí que si era la luz, todo en ella tendría que estar ligado con el amarillo, la mermelada de durazno, untada en un pan, tiene un color dorado.
Gracias por pasa amigo!

Gracias Bee por tu comentario, supuse que su relación con la luz, si era erótica, tendría una cuota más de morbosidad. Gracias por leer mujer!!

MORGANA dijo...

Escarcha ,me dejaste sin palabras,sinceramente.Claro que puede tener muchos finales alternativos,pero éste es perfecto.
Me encantó.

escarcha dijo...

MORGANA, Gracias por pasar amiga, descansa mi niña!!!

carlos de la parra dijo...

Precioso fatalismo creciente el que desarrolla tu protagonista.
Crece en la segunda parte.

Little Moon . dijo...

Hola Escarcha , muy escalofriante el final , mea gustado mucho un beso de Lm.

La Zarzamora dijo...

Tenía fatalmente que encontrarse con ella. Esa fascinación lujuriosa y tétrica es deliciosamente atractiva para el relato.
Besos, Escarcha.

Ricardo Miñana dijo...

Impactante tanto la narrativa como la imagen que combinas.
un abrazo.

la MaLquEridA dijo...

Leí los dos capítulos y solamente pido que con esta tormenta que está cayendo no se vaya la luz no sea que se me aparezca la del vestido amarillo.



:(

Carlobito dijo...

Me gustó que al final se entregara tranquila a su destino.

Me dieron ganas de pan con mermelada de durazno... mmmh... q rico.

Saludos querida amiga

Enmascarado dijo...

Bravo!
Lograste una lectura misteriosa que mantiene en vilo.
Me gusta tu estilo Escarcha.
Tenía reservado para leerte el finde con más tranquilidad y me alegro de ello.
Un abrazo.

Miss Bittersweet dijo...

Siempre identificamos la "luz" con la bondad o lo espiritual... pero tú la has pintado como una muerte tenebrosa, y ha sido genial. De hecho ahora entiendo lo del amarillo...
Siempre me sorprendes, Escarcha!

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