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miércoles, 1 de junio de 2011

MUJER PERRO (Segunda parte)

Cuando la corregía trataba de hacerlo con suavidad para no dañarla... demasiado.
Cuando le advertía que no quería verla conversando con alguien, lo hacía con delicadeza para no lastimarla... demasiado.
Pero por más que lo intentaba la situación siempre se le escapaba de las manos.
El hacía todo lo posible (¿lo hacía?).
Era ella la que lo exasperaba y terminaba enfureciéndolo (¿en serio?).

-No me contestes- amenazó, y el hecho de que ella tomara aire para articular una palabra implicaba una afrenta.
Y uno debía dejar bien claro quien mandaba y quien obedecía. Quien estaba a la cabeza y quien se arrastraba detrás de él.
Está bien, se había pasado un poco, ¡pero ella lo buscaba!
Ella sabía que no tenía que hacerlo enojar y le buscaba la quinta pata al gato y la pulga a la pulga también.
¡Así no se podía vivir!
¡Ella tenía toda la culpa!
El placer que sentía con cada quejido que lograba sacarle o grito ahogado, era morboso.
Pidió disculpas y creyó que prepararía café. Fue a darse una ducha pero al volver, ella estaba todavía parada junto a la canilla abierta y murmurando algo sobre un perro. Le tocó el brazo y fue como si la despertara de un sueño.
Se volvió hacia él y comenzó a gritarle como loca, con los ojos que parecían salidos de sus órbitas.
Se le abalanzó y lo único que atinó fue a darle un puñetazo para defenderse y calmarla, pero lejos de hacerlo la mujer se levantó del piso todavía gritando.
El rostro desencajado, las manos como garras, totalmente fuera de si.
Nunca lo admitiría, pero en ese momento ella lo estremecía.
Golpeaba los pies con fuerza cada vez que daba un paso, parecía uno de esos luchadores de sumo dispuestos a atacar.
¿Todo esto era una broma?
Se le tiró encima y la escuálida figura de la mujer lo volteó. ¡Pesaba el doble!
Era como si fueran dos personas.
Una: la muñeca de trapo en la que se había convertido con los años la mujer con la que se había casado, y la otra: la muñeca de trapo enloquecida.
Intentó sacársela de encima pero la lucha era desigual.

(La bravura de la muñeca alienada puede llegar a triturarte los huesos mientras sonríe y se fuma un cigarrillo)
El cobarde salió de lleno y con gritos agudos pidió auxilio y gritó desesperado.

La muñeca de trapo era un titán y lo estaba destrozando.


...continuará

10 comentarios:

Bee Borjas dijo...

Uyyyy Diana, esta historia es muy heavy! Por un lado mete miedo (Esta mujer se está transformando en algo feroz) y por el otro, me conmueve muchísimo el maltrato al que la somete ese cretino! Estás logrando un mix muy poderoso. Que se venga la tercera parte!
Besos brujos, reina Escarcha!

La Zarzamora dijo...

Me gustó esa transformación. Sacar fuerzas de flaqueza y darle su merecido a ese animal.
Besos, Escarcha
Sigo a la espera de la próxima entrega.

Galatea dijo...

La situación no deja de ser violenta, aunque por la otra parte, lástima que su defensa no pueda ser mas que un ataque titánico...
Me alegro por ella, sacar fuerzas para enfrentarse al horror es tan complicado como útil.

tercera parte , ya!

Gracias por compartir con nosotros estos relatos. Tan reales que al menos a mi , me dejan sin aliento...
Besos.

escarcha dijo...

Muchas gracias amigas por pasar.
La protagonista dista mucho de ser alguien "normal" veremos que pasar, mucho me temo que ya no quede ni un leve vestigio de la mujer real que supo ser antes de enfrentarse a él

Patricia Nasello dijo...

Bien merecido se lo tenía, ahora respiro aliviada ...hasta cierto punto porque el cuento no ha terminado. Ay Dios mío, qué vendrá después?
Beso grandote

Carlobito dijo...

Me encantan esos cambios de enfoque, la historia narrada desde el punto de vista del "amo", que se cree justo y amoroso... todo un psicópata.

El tipo merecía ser destrozado, solo espero que la mujer tenga un final mejor.

Saludos.

Shorby dijo...

Me encantan este tipo de historias, el que me mantengan pegada a la pantalla hasta terminarlas =)

Buena continuación!

Besotes

la MaLquEridA dijo...

Esta mujer perro me asusta ¿o deberé decir muñeca?


La araña me asustó snif!

escarcha dijo...

AMIGOS GRACIAS POR PASAR!!!

MIMOSA dijo...

Y muchos dirán, ¡quién la ha visto, quién la ve! Pero aún dormida latía en sus adentros, sólo debía esperar el momento de despertar.
Ahora sí, abro bien los dos ojitos que tengo, esos que me dio mi madre y me voy a leer el FINAL!!!!
Besos mi reina!!! (Se que a ti no hay quien te asuste)

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