Monstruos que retozan en este sitio:

lunes, 7 de junio de 2010

LA PARED

Ladrillo, cemento, ladrillo, cemento...
Despacio; trabajo delicado; amoroso; casi, casi... ¡hecho con amor!
Ladrillo, cemento, ladrillo...
Faltan dos líneas, tres como mucho.
Comienzan los aullidos, gritos histéricos, aterrados. Ruegos, insultos, luego ruegos otra vez, súplicas.
Sólo su voz estremece el éter. Está casi afónica pero se desgarra la laringe lastimada clamando piedad.
Los vecinos no tardan en llamar a la policía.
Se sientan y esperan.
Espían por las ventanas.
Controlan los minutos.
Sudan las manos y la espera sufre la agonía de la que ya casi no esgrime sonidos.

Sirenas, golpes en la puerta, avisos de entrada forzada.
Puerta destrozada, maderas desastilladas.
Los curiosos copan las calles en espera de un feliz desenlace... ¡o tal vez no!

El sargento Fernández ingresa con el agente Martinez y la cabo Sandez.
Revisan la casa sin encontrar víctimas ni victimarios, hay indicios de lucha y unas cuantas manchas de sangre.
La cabo Marcela Sandez descubre una puerta oculta detrás de un mueble viejo que está corrido, alguien ingresó o salió sin ponerlo nuevamente en su lugar.
Entran.
El habitáculo no es muy grande y en una esquina hay una pared recién construida que sella ese ángulo recto convirtiéndolo en una celda de asfixia y muerte.
La pared cede sin grandes esfuerzos.
Ella está golpeada y al borde del desmayo, semirecostada, sobre un montículo cubierto con mantas roñosas.
El sargento Fernández la saca ayudado por el agente Martínez.
Cuando cruzan la puerta, la cabo Sandez se asegura de que estén lo suficientemente lejos y saca la manta que cubre los baldes vacíos con restos de cemento y los ladrillos que sobraron.
Los esparce por fuera de la celda destruida y borra todo tipo de evidencia de que la pared fuera trabajada... desde adentro.
Cuando sale, la orden de captura del marido golpeador que ahora carga con un intento de homicidio, ya ha sido dada.
La víctima que poco a poco se recupera mira de soslayo a su amiga, confidente, cómplice, amante, y la cabo Sandez le regala una sonrisa que la calma.
Se recuesta en la camilla de la ambulancia y sólo espera que la fama que él se hizo a base de golpes de puño complete la trama y la deje, por fin, vivir tranquila entre los brazos y besos de su mujer policía.

8 comentarios:

madroca dijo...

Sutilísima esa mirada de soslayo a su mujer policia, ese bucle final que nos lleva a pensar que también a veces se dá el caso de la denuncia falsa para que el hombre, a priori culpable, desaparezca de la escena.
De todas maneras aprovecho tu post para dejar mi repulsa más firme contra maltratadores y contra manipuladores, sean del sexo que sean.
Un saludo querida amiga.
Muy buena la nueva banda sonora

Córdoba dijo...

Hermosa y terrible, como siempre. No se sabe si tener simpatía o miedo de la protagonista. Quizá ambas cosas. Besos escarcha.

escarcha dijo...

CORDOBA VOLVISTE!!!!
BIENVENIDA!!!!

Carlos dijo...

NOS TOCA DERRIBAR TANTOS MUROS, QUE MUCHAS VECES SE CONSTRUYEN
DELANTE DE NUESTRAS NARICES,
MIENTRAS MIRAMOS PARA OTRO LADO,
LO CUAL NOS CONVIERTE O ASÍ
DEBERÍA SER EN CÓMPLICES DE SU
PERMANENCIA EN EL TIEMPO..

ME HA ENCANTADO, COMPAÑERA,
EL TEXTO, TU FORMA DE DESCRIBIRLO,
DE TRANSMITIRNOS SENTIMIENTOS VARIOS..

BESOS Y UN GRAN ABRAZO!

Galdres dijo...

¡Clap! ¡Clap! ¡Clap! Me gustó mucho, la historia es inesperada de inicio a fin. Imagino una protagonista con sonrisa cautivadora, ojos astutos y amor sin límites.

Como de costumbre, la selección musical es fabulosa.

Saludos, estimada escarcha.

Malena dijo...

Mi gotita de vida..
Muchos besitos y muchas :)as!

Te Quiere,

Male.

Marie dijo...

Ahhhh me encantaaa como escribes...me encantaaaa!!!Temo volverme adicta a tus textos.

Musaraña dijo...

Otra vez como no, una hostoria diferente....imposible repetirse contigo..

Me ha gustado el lio entre la chica y la cabo. Los nombres policiacos, 100% pelicula de acción americana...

MOLA!!

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