Monstruos que retozan en este sitio:

miércoles, 24 de marzo de 2010

LA LLAVE


En el claro del bosque se realizaba la ceremonia, lo llamaron, se levantó con orgullo y fue a recibirlo.
Cuando lo tuvo entre las manos huyó hacia las profundidades de la espesura así como todos aquellos que habían recibido la llave.
En el camino se paró un rato, agitado se apoyo en el añoso tronco a recuperar el aliento y recién allí pudo verla.
Era una llave antigua, enorme, con arabescos en la empuñadura y una especie de chapa con un escudo en el medio.
Le habían hablado del premio meme pero nunca imaginó que en algún momento podía tenerlo entre sus manos. La responsabilidad era una posta que debía ser pasada a los que el creía merecedores de sus copias.
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El celular sonó y Escarcha se levantó de su sofá negro de mala gana, cuando lo tomó y leyó el mensaje el rostro cambió. ¿Era posible? ¿Esto podía estar sucediendo? ¿La estaban llamando a ella?
Tomó del baúl su capa negra y abriendo la puerta roja escapó de su recinto protector y se adentró en el mundo de los humanos para poder responder el llamado de su camarada creador.
No recordaba bien el camino, estaba en la entrada del bosque y tenía que ser fiel a aquel llamado.
Sus espíritus protectores habían quedados guardados en el ataúd del sótano y no soportaba la idea de despertarlos para que la acompañasen.
Sentía que las amistades a las que encontraría en esta odisea eran solo para ella. Odiaba compartirlos, se convertía internamente en una diosa ante sus presencias. Sentía que escapaba de la tumba y por un instante podía ser parecida a ellos.
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Madroca mandó los mensajes y entró al recinto haciendo chillar el portón y dejándolo abierto para sus invitados.
A medida que llegaban les iba avisando del porque del llamado y entregaba las llaves.
Cuando Escarcha llegó Malena salía sonriente, el sólo hecho de percibir su sonrisa hizo que el miedo a la soledad del bosque se eclipsara. Fingió un tropiezo y la rozó, necesitaba tocarla y saberla cierta.
Musaraña estaba con Madroca recibiendo su llave. Cuando pudo mirarle el rostro, descubrió todos los sentimientos del mundo plasmados en aquellos ojos. Te miraba y la sola idea de tocarla te agobiaba el alma, había tanto en ella que sólo necesitabas oírla respirar.
Madroca la miró y le dio otra llave, todas juntas eran una, y cuidaban celosamente de la fuente de la inspiración.
En ella todos los hombres y mujeres de letras se bañaban cada tercera luna de cuarto menguante y purificaban las mentes para seguir cosechando la imaginación en el mundo, para que el universo pudiese seguir existiendo, para que la luna recobrace luminiscencia y el sol no dejara de abrazar con su estigma de fuego.
No podía ser merecedora. Había, seguro, alguna equivocación. Cuando la recibió, la llave venció su mano y cayó unos cuantos centímetros... pesaba... era demasiado para ella.
Madroca escucho los ruidos y gritó que corrieran. El monstruo hediondo de la rutina se acercaba y el zombie ausente de la tecnología que teñía los libros de negro y las mentes de azul reptaba cerca.
Siguió a sus amigos y cuando estos se sentaron alrededor de una fogata hecha dentro de una cabaña en el corazón del bosque, Escarcha no se permitió entrar, no se sentía merecedora de tal honor.
Madroca, Malena y Musaraña brindaban con un licor verde, Córdoba entró mirándola y Escarcha le dió una llave compartiendo el deber de protección, y cerró la puerta sentándose del lado de afuera, con las garras preparadas y los dientes rabiosos, con las espadas y las hachas afiladas prontas a proteger a sus demiurgos.

4 comentarios:

Musaraña dijo...

Guay! Esta entrega de premios es alucinante. Lo mejor, acabar bebiendo alrededor de buenos amigos.

Muchas gracias por incluir mi nombre en uno de tus escritos, es todo un detalle.

Un beso enorme, artista!!

Córdoba dijo...

De pronto he sentido en mi piel que algo me estaba esperando. Alguien me había hecho un regalo. He rastreado tu olor hasta aquí y recojo, ruborizada, esa llave de tu mano. Déjame sentarme a tu lado mientras vigilamos el camino. Los monstruos acechan. Los conocemos.

madroca dijo...

Madroca seguia mirando desde su atalaya la escena a pesar de que Escarcha creía que no la estaba viendo, en el brillo de la luna se pudo percibir por un instante su sonrisa, nunca estuvo tan seguro de haber acertado en su elección como esta noche.
Y lentamente se levanto y sin decir nada se fue alejando en silencio hacia su propio mundo.

Malena dijo...

Hoy, yo tb necesitaba sentirte cerca..

Un beso, mi niña,

Male.

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