Baja al derrotero que la lleva en andas, podría andar y sortear los obstáculos, podría hacerlo pero ese día no lo resistiría… hay días en los que llora y retrocede. Si, hay días en los que es una perdedora. Dentro hay un vaivén de sensaciones, se cae y aprovecha para inyectarse la sangre de sus pares, ha guardado cuartos de litros, por si el invierno recrudece y se le hiela la sangre en las venas (ella no se da por vencida cuando está vencida) baja en la montaña y entra al bosque de los perros, te sorprenden en cada recoveco provocándote sustos de muerte, sale a un claro y respira mirando el sol, levanta la cabeza y se diluye un poco formando las partículas de la luz (si, se diluye, porque es la única forma de dialogar con la vida), era un respiro nomás, tiene que entrar en los otoños y el recuento de glóbulos rojos no es el adecuado, por ratos se sienta y lee. Las letras de mujeres fuertes le ayudan, es un suplemento vitamínico, una cucharada de potencializador para los ojos: Nasello, Borjas, Valverde (¿Quién dijo que este mundo que le perfora los oídos en formato stereofónico y los ojos en 3D, no tiene escritoras que doblegan los tiempos y la hacen anacrónica en sus letras?) extrae la sapiencia, la beldad, se refriega un poco con los delirios y toma el sol de sus sentimientos. Se siente más fuerte y avanza hacia el otoño que no durará por siempre, llegarán otras estaciones, otros dolores, nuevas risas, unos cuantos sustos (Escarcha busca en las tripas de Cándida y sueña a ser como ella, deidad del inframundo, demiurgo de los perdidos, mujer con los ovarios bien puestos ¡carajo!). y no acaba, son desafíos sistemáticos, miradas vacías y personas con doble rostro. Te estafan, esta sociedad de mierda te estafa. Los que se acercan con sonrisas pétreas y te apuñalan están a la orden del día, pero ella no se cae, mira y sabe que hay más, que no se acaba. Que después de la hiel, el rocío de miel llegará convertido en melón. Se despierta. Recuerda el sueño y lo anota, está lleno de simbolismos, de estrategias oníricas y subconscientes, que le ayudarán a endulzar el té de hierbas que se prepara a tomar. Antes de salir se persigna, no cree en él (¿o si?) pero necesita de un sostén para los hombros. Otra vuelta por la vida, y van…


