Monstruos que retozan en este sitio:

domingo, 14 de abril de 2013

ELLOS DOS, NORMALES COMO VOS Y YO (parte I)


Nunca supo que tenía ese don hasta que ella llegó a su vida.
Era como en los mejores libros de romance o las más sombrías películas de terror... estaba escrito en el destino, llegaría un punto de quiebre en el que sus vidas se unirían y nada, para nadie, volvería a ser lo mismo.
Ella tan tímida y alocada.
Él tan absorto en sus propias cavilaciones, siempre en estado de introversión.
Cuando la cruzó, un martes de febrero del dos mil trece, no supo de inmediato que era lo que pasaba. Estaba como desdoblada en varias. En el lado derecho caminaba una muchachita oscura, se sonaba los mocos con la manga de la camisa y no le importaba que los ojos abundaran en lágrimas; a su lado otra niña, idéntica a la anterior en su físico, pero más resuelta, sin complicaciones, parecía saltar sin prestar atención al llanto de su acompañante o la furia de la que seguía a su izquierda, vestida de gris, y dando puntapiés a todo cuanto encontraba en su camino. La línea terminaba con una más, vestida de invierno en el calor sofocante del mes en curso. Habría pensado que eran cuatrillizas si no hubiese sido porque las cuatro figuras se fundían y separaban cada dos o tres pasos, al cruzarlo se unificaron y sólo una se dio vuelta para mirarlo cuando él permaneció absorto por el espectáculo casi mágico.
Lo había visto un par de veces en perros agresivos pero nunca en humanos. Tal vez había encontrado un ser tan singular como él. Alguien que bien podría ser llamado “anormal”... ¿ella estaría al tanto de su condición?
Había experimentado un tratamiento para el desdoblamiento de personalidad en animales y con los años creía haber encontrado una cura.
Aborrecía tratar una cualidad de la personalidad, pero era evidente que en la sociedad en la que vivían, si las personas no se ajustaban a los parámetros de normalidad estaban destinados a ser parias o desperdicios, desechados y atados, en un hospital psiquiátrico.
Si él tenía el don para visualizar los desdoblamientos de personalidad, seguramente era porque podía tratarlos para desaparecer a los otros y que fuera uno el que lidiara con el entorno social de turno.

continuará!

martes, 2 de abril de 2013

Dones



Se estaba poniendo vieja y olvidadiza.
Con el tiempo supo callar lo que le decían los “invisibles” para no espantar a la gente. No quería ser la “bruja” del barrio, pero su poco tino a la hora de relacionarse la había llevado inexorablemente a convertirse en eso.
Ella contaba que todos teníamos un invisible en la espalda que graficaba el destino paso a paso y cuando te cruzaba por la calle te paraba para decirte: “te quedan 3 años de vida” o “mañana ten cuidado con el auto rojo” y lo decía mirando a tu costado, con los ojos fijos en alguien que vos no podías ver. La mirada de terror de la bruja te daba una idea del aspecto horroroso que tenía quien te acompañaba silenciosamente, por tal motivo la gente evitaba cruzarla, nadie quería recordar que no podías eludir tener eso en el cuello, respirando sobre la nuca.
Con el tiempo dedujo que sus comentarios eran los que la hacían una paria y no los dijo mas.
Pero... se estaba poniendo vieja y olvidadiza. El alzheimer le borraba segmentos de vida, de plantéos, replantéos y conclusiones.
Por eso esa noche, cuando llegó su sobrina y la entidad grotesca apareció por el costado izquierdo y le susurró, no tardó en ponerse nerviosa y advertirle: Mañana a la noche, no llores. Esas cosas pasan, no quiero verte triste.
La niña odiaba esas predicciones, su tía había dejado de hacerlas hacía mucho tiempo pero evidentemente existían ocasiones en las que no podía retenerlas. Durmió mal, se aseguró de que todo estuviese en orden al día siguiente: no acepto la invitación de un amigo de acercarla en moto al colegio y subió al autobús; confirmó telefónicamente que su madre estuviera sana; llamó a cada una de sus amigas para preguntar por ellas. No pensó en su tía y faltó a la cita que tenía con ella para almorzar. Cuando se enteró que los vecinos la habían encontrado tirada en la vereda corrió al sanatorio donde estaba internada. Llegó y esperó lo peor, pero ella estaba tranquila, respirando serenamente.
Entró, se sentó a la par y sin atreverse a despertarla se limitó a contemplarla hasta que la almohada comenzó a moverse con un centenar de bultos pequeños que se asomaban y desaparecían dejando huecos negros en un preámbulo siniestro que culminó cuando un ente oscuro y deforme apareció por entre las almohadas y le susurró desde la parte trasera de la cabeza de su tía: esta noche ella morirá pero tu heredarás su don.
Eran las 10 de la noche cuando la niña rompió en llanto, desesperada.

miércoles, 20 de marzo de 2013

EL JARDIN

La Revista Penumbria en su edición N°9 publica uno de mis cuentos: EL JARDIN - Pag. 13. De más está decir que la revista completa es excelente!!!!!!! los invito a pasar y leer.

Saludos


viernes, 8 de marzo de 2013

¿Dónde está su mundo?

La Revista Infame en su 5to número publica uno de mis cuentos.
¿Dónde está su mundo? - Pag. 15

Demás está decir que todos los textos de la revista son excelentes!!!!

GRACIAS A TODOS POR PASAR Y LEER.

(clic en EXPAND y nuevo clic sobre la página si desean que las letras de agranden)

domingo, 3 de marzo de 2013

Ella, vestida de oscuridad.


Tantas veces había rechazado cualquier alusión a religión, dogmas poco claros que prohibían toda clase de libertad de pensamiento, y descalificado gente que se despedía con un “que Dios te bendiga”... y ahora estaba ahí, escondida en ese rincón oscuro, implorándole a cualquier Dios que estuviera de turno que se dignase a escucharla, que la ayudara en tal terrible trance, tenía las manos unidas y las oprimía tanto que estaban enrojecidas y calientes.
Respiraba lo menos auditivamente posible tratando de no llamar la atención de las cucarachas, ratas o enanos voladores. Sentía el dolor como pulso en el costado izquierdo y temía que su quejido pudiera despertar a la bestia.
La oscuridad ayuda a que todos los demonios bailen el vals con exquisita decencia. Ellas se tocan las tetas, ellos se masturban orgullosos. La luz podría alejarlos, pero no consigue imaginar cómo iluminar el vestigio de mortalidad en el que se encuentra. Se abre una puerta (el sonido es inequívoco, pero no había visto alguna cuando llegó a esconderse). La bestia puede crear portones de entrada, desovillar las vísceras y sentarse a todas sus anchas antes de comenzar a tejer mientras silba bajito.
Se le acercan y tiembla. Saca un rosario que no sabía que tenía y pide: Quien quiera que seas… ¡sálvalo de mí!
Siente que los pasos se detienen a su lado (¿o son cascos de patas que se sobresaltan al encontrarla y se detienen estupefactos?)
El dolor cede.
La bestia se cierne sobre ella.
Ella grita.
Ella reza.
Ella no se arrepiente.
Se lanza sobre el humano y le muerde la yugular. Es tan rápido el movimiento y tan excitante el dolor de ser, que se orina encima mientras se esconde nuevamente.
El hombre ha sentido un leve silbido en el aire. Mira a su alrededor.
No verá a la parca escondida entre la lujuria de los demonios. 
Ella no puede inclinarse hacia ninguna de las dualidades. Sólo debe hacer su trabajo, dejar un cuerpo que se enfría para que ellos lo destrocen con sus rivalidades.
A veces quisiera estar menos sola, acostumbrarse al oficio y no tenerles lástima.
De soslayo puede ver cuando la bestia y el luminoso lo destrozan y pesan para ver quien se queda con la mayor parte.
El rosario no ha servido, la próxima vez intentará con velas rojas.
En algún momento encontrará algún Dios que la ayude con sus sentimientos de soledad, masoquismo y baja autoestima.
Saca su tablet, la lista es larga y recién anochece.
Lo peor es el turno nocturno, ser muerte y llevar un vestido oscuro la hace aun más lúgubre.
Tal vez mañana se compre un lapiz labial rosa.

Related Posts with Thumbnails